Dislipidemia
Se denomina dislipidemia o colesterol alto al aumento anormal de lípidos sanguíneos, a causa del consumo de grasas, especialmente de origen animal, consumo de licor y cigarrillo, sedentarismo y obesidad. Algunas variedades de colesterol se adhieren a las paredes de las arterias, disminuyendo el espacio por donde circula la sangre y aumentando el riesgo de que se produzcan obstrucciones.
Está demostrado que junto con la obesidad, la hipertensión arterial y la diabetes mellitus, la dislipidemia hace parte el grupo de patologías de alto riesgo cardiovascular, que si no se detectan a tiempo, pueden desencadenar en manifestaciones graves como derrames (enfermedad cerebrovascular) o infartos (cardiopatía isquémica).
En la población general el 32% de los casos de dislipidemia se registra en hombres y el 27% en mujeres. Es más frecuente en hombres mayores de 45 años y mujeres mayores de 55 años.
La detección de las dislipidemias se hace a través del perfil lipídico, un sencillo examen que consiste en la extracción de una pequeña cantidad de sangre que es analizada en el laboratorio.
Mantener un peso saludable nos hace menos susceptibles de sufrir dislipidemias o colesterol alto. La práctica de actividad física regular fortalece el corazón, favorece el aumento de colesterol bueno y la disminución del malo. Un buen promedio es mínimo tres veces a la semana, durante treinta minutos.
El tratamiento con medicamentos para enfermedades cardiovasculares sólo puede ser determinado por el médico y siempre debe ir acompañado por cambios en los hábitos de vida.